Ella nació en Santurtzi (Bizkaia) y se llama Maddi,
como la diosa vasca que vive en el corazón de las
montañas y se bebe la vida de los hombres y los hace
infelices. Ella nació en Berlín y se llama Sigyn, como
la diosa nórdica de la victoria en la batalla.
Las dos se
encuentran en la Aste Nagusia de 2018 en Bilbao, la
semana de agosto en la que la ciudad gris y decente
que amamantó al punk, se va de farra y baila como si
no hubiera pasado el tiempo.
Sigyn llega a Bilbao a investigar para su tesis doctoral
sobre las mujeres en el rock radical vasco y Maddi lo vivió.
Y las cosas nunca se cuentan cómo se viven. Sigyn
y Maddi se encuentran y follan y beben y hacen pogos
contra las paredes de plástico de katxi de la burbuja
que envuelve la ciudad en esa semana de nostalgia
distópica y kalimotxo.
Una semana, si se duerme poco, da para mucho.