Si es verdad que Edith Stein (1891-1942), la hermana Teresa
Benedicta de la Cruz, carece del reconocimiento oficial de teóloga,
y por descontado de especialista en cristología, no lo es menos
que, en el rico legado suyo del que disponemos, se constata una
recurrente presencia y valoración de Jesucristo. En detenido
examen de sus páginas, resulta fácil remarcar diferentes apartados
donde esta carmelita descalza se ocupa en reflexionar con cierta
hondura y rigor sobre determinadas cuestiones netamente
cristológicas.
Nuestra pretensión aspira a ofrecer algunas propuestas o ideas en
torno a la figura de Jesucristo, desarrolladas más o menos de
manera armonizada al amparo de epígrafes cristológicos
significativos de la espiritualidad cristiana, y que la autora nos ha
dejado en su amplio y sugerente legado. La centralidad de Cristo,
tanto en su vida como en su doctrina espiritual, queda avalada por
confesión propia, y confirmada por lo reflejado en su abundante y
variada producción.