En 1851, el recién convertido al catolicismo, brillante intelectual
y futuro cardenal John Henry Newman aceptó el encargo de fundar
la Universidad Católica de Irlanda y ser su primer rector. Lo que
pretendía ser la plasmación de su noble ideal educativo se
transformó, a lo largo de siete años, en un tortuoso laberinto de
burocracia, silencios eclesiásticos y choques de poder.
Nadie en quien confiar recupera el memorando definitivo redactado
por Newman en 1873 para dar su versión de aquel estrepitoso y
lamentable fracaso. Con una prosa fluida, irónica y pragmática, el
autor desgrana sus constantes desencuentros con el arzobispo
Paul Cullen y la jerarquía católica, motivados principalmente por
una convicción inquebrantable: los laicos deben ser el pilar
fundamental del gobierno y las finanzas universitarias frente al
clericalismo imperante.
Este documento, inédito durante décadas por su carácter sensible,
trasciende la mera anécdota histórica. Es la crónica íntima de un
hombre desconcertado en territorio hostil y el testimonio honesto de
quien, pese a ver naufragar su proyecto, definió los rasgos
identitarios de la universidad cristiana en La idea de la
universidad y Auge y progreso de las universidades. Una lectura
indispensable para comprender la grandeza intelectual y la
dimensión humana del santo pensador inglés frente a la adversidad
institucional.