Este libro reúne los dos últimos escritos de Charles Péguy
antes de su muerte trágica en el frente de la Primera Guerra
Mundial: Nota sobre Henri Bergson y la filosofía bergsoniana y Nota
conjunta sobre Descartes y la filosofía cartesiana. En estas
páginas, Péguy se acerca a Henri Bergson con una penetración
singular: «Ha conocido mi pensamiento más secreto tal como yo no
lo he expresado, tal como hubiera podido expresarlo», escribió el
propio Bergson reconociendo la hondura de la lectura de su
discípulo.
Péguy penetra también en el alma de René Descartes, no tanto
para juzgar sus aportes a la ciencia como para admirar su impulso
creativo: «Sabemos que Descartes no descubrió los cielos. [
] Los
descubrimos antes que Descartes. Por sí mismos se descubrieron
antes que Descartes. ¡Qué importa! Sólo me interesa su audacia.
La audacia cartesiana por sí misma es genial. ¿Ha habido alguna
vez una audacia tan hermosa?».
Esta nueva traducción la primera desde 1946 no solo ofrece
comentarios sobre ambos filósofos, sino que establece un diálogo
vivo con la tradición espiritual y cultural francesa. En el fondo, lo
decisivo para Péguy es mostrar que la filosofía de Bergson
constituye un auténtico antídoto contra la esclerosis del «mundo
moderno». Frente a los sistemas cerrados, Bergson representa
para Péguy una
filosofía capaz de reabrir el tiempo, destrabar el mundo y restituir su
movilidad interior, de modo que la gracia pueda volver a operar en
la historia.