En un convento gallego, un viejo franciscano misionero confía a un periodista escéptico la historia del santo que inspiró su vocación, San Diego de Alcalá. Lo que comienza como una simple conversación se transforma en un viaje interior, donde los relatos del fraile Yago, las dudas de Lucho y la inesperada curación de un amigo ateo se entrelazan con paisajes históricos, gestos cotidianos, relatos de viaje y experiencias del día a día. A través de escenarios cargados de memoria y fe callada, esta novela evoca el poder de la palabra, la transformación personal y el misterio que habita entre la historia y la gracia. Un relato que entrelaza pasado y presente, lo real y lo posible, en ese territorio donde las creencias se insinúan sin imponerse.