El Cántico espiritual, además de ser una de las más altas cumbres de la poesía, aparece como un escrito totalmente actual, que nos habla de nuestra condición como seres creados por la mano amorosa de Dios y de la naturaleza humana, la cual se caracteriza por buscar y desear a toda costa la felicidad. Una felicidad que, para ser verdadera plenitud, debe trascendernos, ir más allá de nosotros mismos, con el objetivo de acceder hasta aquel que nos creó. La anhelante alma humana, que ha perdido a su Esposo, quiere volver a encontrarlo para sellar su unión. El amor humano se convierte así en signo del misterio divino, pues Dios sale a nuestro encuentro y quiere unirse con nosotros, pero nunca podremos poseerlo, sino amarlo; no podremos dominarlo, pero sí acogerlo y dejarnos acoger y amar por él.