La diosa Perséfone, hija de Deméter, quedó incomprensiblemente muda después de ser raptada por Hades, dios del inframundo. Cuando vuelve a la superficie de la tierra, seis meses al año, nunca habla de su impactante experiencia. Este silencio explica, arquetípicamente, la negación y el desconocimiento del Hades y?sus misterios, al que siempre se han atribuido cualidades terroríficas, pero que, como toda caverna, esconde un gran tesoro: el que se oculta en la profundidad, el hogar del alma. La oscuridad y la inmovilidad no solo son fecundos, sino que resultan imprescindibles para sanar algunas «enfermedades psiquiátricas» muy comunes hoy, y también para integrar todas las grandes crisis y transformaciones vitales. Pero la prescripción del silencio en torno a estas experiencias sigue vigente y afecta y condiciona nuestra vida individual y colectiva. La palabra es, en cualquier caso, el hilo de luz que las conecta con el mundo exterior. Esta es una invitación para adentrarse en el mito y el misterio de Perséfone, y rescatar