Cuando se habla del padre Chevrier generalmente tenemos en la cabeza la imagen de un sacerdote que vivió en el siglo XIX, en el tiempo en el que nacía la gran industria, y que fue uno de los primeros apóstoles del mundo obrero. Sabemos igualmente que fue un hombre de Dios, apasionado de Jesucristo, de quien quería ser verdadero discípulo hasta el exceso. Pero se sabe menos que, aun no siendo teólogo, ha dejado más de veinte mil páginas sobre Dios y Jesucristo.
Teniendo en cuenta la totalidad de esta obra, Yves Musset presenta el pensamiento del padre Chevrier sobre Jesucristo. Observamos una aproximación original a Cristo desde la triple epifanía del Pesebre, la cruz y el Tabernáculo, comprendidos como la presencia sacramental del resucitado a su Iglesia. Jesucristo es sistemáticamente estudiado en su humanidad, su divinidad, sus enseñanzas, sus ejemplos, de tal manera que puede ser la regla y la forma de la vida del discípulo. La obra del padre Chevrier desvela un discípulo apasionado por su Señor y Maestro Jesucristo que no ha dejado jamás de querer conocerlo y hacerlo amar.