En un mundo saturado de espiritualidad superficial, activismo religioso estéril y promesas de bienestar inmediato, esta obra, de notable profundidad espiritual y solidez teológica, invita al lector a redescubrir el paraíso no como un recuerdo perdido en el tiempo, sino como una experiencia actual dentro del alma. Guiando al lector por los tres grandes jardines de la historia de la salvación Edén, Getsemaní y el sepulcro vacío, Fernando de Herrera ofrece una propuesta espiritual sólida de reconstrucción personal y muestra que la esperanza cristiana es una virtud sanadora y de transformación interior, una brújula en la geografía del espíritu para regresar al paraíso, al manantial interior.