Pasados sesenta años desde la publicación del decreto
Unitatis redintegratio (21-11-1964) del Concilio Vaticano
II comprobamos con gozo inmenso que el propósito
conciliar de promover la restauración de la unidad entre los
cristianos está dando magníficos frutos, a la vez que
percibimos con profundo dolor que la herida de la división está
todavía lejos de ser curada. Gozo y dolor se
experimentan especialmente a propósito de la eucaristía:
gozo por el afecto y conocimiento mutuos alcanzados;
dolor por la imposibilidad de compartir la misma celebración
eucarística. Si el punto de partida del diálogo ecuménico
es el único bautismo que une a todos los discípulos de Cristo,
su meta será la participación en la misma y única eucaristía.
La presente obra pretende levantar acta del diálogo que
la Iglesia católica mantiene desde el Concilio Vaticano II
con los cristianos de otras confesiones sobre la eucaristía.