Un amante, no un luchador. Así era el lobo 302. Un renegado con buen ojo para las hembras, 302 era todo menos el macho alfa perfecto de Yellowstone. Para empezar, huía del peligro. Mendigaba comida a otros lobos, abandonaba a las hembras a las que había dejado embarazadas e incluso se echaba la siesta durante una encarnizada batalla con una manada rival.
Pero esta no es la historia de los fracasos del 302. Esta es la historia de su dramática transformación. Y el legendario escritor sobre lobos Rick McIntyre lo presenció todo desde la barrera.
Mientras McIntyre observaba atentamente con su telescopio, el lobo 302 comenzó a madurar y, para sorpresa de McIntyre, se convirtió en el líder de una nueva manada en su vejez.
Pero en un año en el que escaseaba la caza, ¿podría el viejo lobo mantener a su familia? ¿Había cambiado lo suficiente como para estar a la altura del legado de los grandes machos alfa que le habían precedido?