A finales del siglo xvi, la deplorable situación de ignorancia en que vivían muchos niños despierta en Calasanz la convicción de que la educación es el medio más eficaz de promoción social de los pobres y de reforma de las costumbres en la sociedad. Poco a poco descubre una vocación pedagógica que, perfectamente integrada en su vocación religiosa, se mantendrá sin desfallecimiento durante toda su larga vida. La reflexión pedagógica de Calasanz se ha ido construyendo desde la experiencia diaria de las aulas y dando respuesta a los problemas y necesidades que iban surgiendo en contacto con la realidad de los niños. Este libro está dirigido especialmente a los educadores que buscan dar mayor profundidad a su trabajo en la escuela, que quieren crecer en identidad y descubrir que la educación es una vocación que hay que cuidar y hacerla crecer.