En el LX aniversario de los Decretos conciliares Optatam totius y Presbyterorum ordinis, con esta Carta apostólica, el papa León XIV quiere revitalizar la identidad y la función del ministerio ordenado y reflexiona sobre su fidelidad en el servicio, la fraternidad, la sinodalidad, la misión y el futuro.
Los presbíteros están llamados a una fidelidad que genera futuro, a un camino dinámico de conversión que integra la madurez humana y espiritual para responder a desafíos modernos como la soledad, el eficientismo y la crisis de confianza. A través de una mirada agradecida, el Papa invita a los presbíteros a redescubrir su identidad como «discípulos misioneros», formándose permanentemente para ser puentes de encuentro y caminar hacia una Iglesia sinodal, en la que promuevan la comunión y la fraternidad en colaboración con los laicos y los diáconos. Esta Carta es una llamada a la esperanza y al compromiso vocacional que quiere servir con humildad, sobriedad y alegría a una humanidad necesitada de consuelo.