En este año recordamos el quinto centenario de la ordenación presbiteral
de san Juan de Ávila
El santo doctor
nos recuerda que cada renovación
eclesial nace de un corazón configurado con Cristo: «Si me mandáis,
Señor, hacer lo que vos hicisteis, dadme
vuestro corazón» (Sermón 57,20). Sea
esta también nuestra súplica: Señor, danos tu corazón, un corazón capaz de alzar
la mirada hacia ti, de ponerse en camino,
de escuchar, de discernir, de servir, de
corregir con caridad, de atender con paciencia y de anunciar con alegría. Porque
la Iglesia que recibe el corazón de Cristo
lleva consigo la columna de fuego que
la guía, la sostiene, la defiende y la conforta, el equipaje necesario para afrontar
cualquier reto (Discurso de León XIV a los
obispos españoles, 8 de junio de 2026)