Gusanos que roen, fuego que no se apaga, oscuridad total, llanto y rechinar de dientes. Con estas terribles palabras, Dios nos advierte de que el infierno es real... y de que, ,como real, también es un destino posibe. Desde los primeros tiempos de la iglesia, santos y otros videntes católicos han relatado horribles escenas de castigo eterno. Docenas de santos a lo largo de la historia han descrito los terrores del Infierno y relatado el horror de ser separados de dios por la eternidad. Son dones que Dios concede a aquellos capaces de soportarlos para que el resto podamos corregirnos y arrepentirnos. En Santos que vieron el Infierno, las visiones y testimonios de san Juan Bosco, santa Teresa de Ávila, los pastorcitos de Fátima, Ana Catalina Emmerick, ...